viernes, 26 de agosto de 2011

¿Que hago cuando estoy nervioso?


Fernando Schweitzer, Buenos Aires - Actor No-TELEFEsino, Director Teatral, Cantante, Escritor y Periodista


Me encanta ser educado, es bonito, es simpático, es... frívolo. ¿Porqué no se puede putear a cada rato? ¿Gritar cuándo se quiera? La vida de hoy es un coito interrumpido... Mientras intento escribir ese texto los cortes, las agujas del constante no callar de estas almas inquietas que me circundan me ponen más y más nervioso.

Me sacan del quicio el renglón repetido de que hay que respetar el próximo, por más que este no sea de ti tan prójimo. Mente, cuerpo, alma y corazón se revisten de angustia y agonía. Ese no callar que me causa un embole bárbaro, esto que me hace con que siquiera escuche mis propios pensamientos.

La mejor herramienta de defensa es el ataque... Pero no poder al tiro atacar ese zumbido de moscas gigantes, inebriantes, rotundas y eternas que varejan a mi entorno me suprimen a un paso de la neurosis.

El tiempo pasa y nada de lo que quiero se concreta, eso me pone mal. Los ínfimos segundos de mi corta y certera existencia limitada y vil se agotan, eso me pone mal. Los hechos que realmente son relevantes para el todo, ese afuera de mi de lo cual dependo y necesito, no están siendo propagados por mi ser, y sí, eso me pone mal. La frustración de ser, pero nada ser, eso me pone mal. No saber lo que pasará en mi vida mañana, éxito o fracaso, amor o desamor, esperanza o caos... Eso me pone muy mal.

No tengo el control... Remoto... Para poner mudo en el mundo... Control o descontrol, en contra o en favor... No sé, no lo sé. ¿Qué debo cambiar? A mi, o al exterior. ¿En centro o el entorno? ¿El interior o la capital? Sólo a mi, claro, a mi y a nada más... porque lo demás no creo que quiera o pueda caso quiera... ¡Eso me pone muy mal!


No hay comentarios.: