viernes, 23 de septiembre de 2011

Las Palomitas

Fernando Schweitzer, Buenos Aires - Actor No-TELEFEsino, Director Teatral, Cantante, Escritor y Periodista



Los rumbos de la vida en tiempo modernos son por más que no se quiera múltiples. Multiplex caso quieras ir al cinema. Puéis que, decidí enfrentar mi fobia a las multi-salas. Como extraño a los cines de barrio, aquellos en que tú no necesitas siquiera leer en el diario que film están dando porque sabe que será una película impar.

Tal cual, por eses desechos de la vida he descubierto un cine “de barrio. El Cinemark de Puerto Madero está cerca de mi casa, como 12 cuadras. Entonces me propuse a ir a ver Juan y Eva. Mismo que 3 personas en el camino me tengan dicho q no lo debería ver. Paso en un súper, compro chocolates y cervezas, y llego retrasado a la sesión. Así que gracias al sistema multiplex, pude cambiar de destino, pedí por lo que estaría por comenzar. Un título muy sencillo me cautivó: “El significado del amor”.

Oí decir en algún lado que ese film tiene una narrativa cercana a de la tal "Amelie" o algo así, también de origen francesa. No la vi, no sé de que se trata y tengo rabia de quien lo sepa. Justamente por lo tipo de gente que me he hablado durante años tan animadamente de la dicha obra es que no tuve la menor gana de asistirla. Es decir, cuando un amigo me viene sonriente a invitarme para una sesión de la más nueva "no sé que pelotudes Hollywoodiana", yo sufro. Sufro por no tener un arma en mano. Sólo no sé si quiero matar al que me invitara, al dueño del cine que permite que basura comercialoide sea exhibida, a los distribuidores que imponen esas producciones de fondo no mucho o nada inerte de contenido, o a todos estos. Claro que serían tiros en vano sino lanzamos una bomba en los estudios de Hollywood.

Reírse en comedias es censo común, pero divertirse no pasa siempre. Hay tantos subtextos y conjunturas múltiples en ese film que me sentí como se viera unas 8 películas clásicas juntas. Bahia Benmahmoud es una pasionaria de los tiempos modernos. Es ella como una hippie post moderna de ultra izquierda, con métodos de acción que pocos expertos pensarían, con el lema “hacer el amor y no la guerra” y se acuesta con hombres con los que cumple el derecho de hacer cambiar de opinión, que se define a sí misma como una "de puta política", puéis acostase solamente con hombres de derecha. Este método da fruto hasta que conoce a Arthur Martin, que le suena de inmediato como un potencial fascista, debido a su discurso sobre el principio de precaución a la gripe aviar, que lo describe como paranoico, pero también su homonimia con un fabricante de electrodomésticos le ubica como un hombre provenido de una familia tradicional. Ella se da cuenta, sin embargo, que su falta de discernimiento sobre ese ser desconocido le inebrió y poco a poco se da cuenta de que ella se siente atraída por él.

Dos izquierdistas enamorados, uno de origen judía y otra árabe-argelina y yo atrapado en la trama rellena de chistes políticos, étnicos, raciales me puse como neno otra vez, sólo me faltó el carrito de palomitas de maíz, pochoclos, cotufas, poporopos, crispetas, maíz pira, cabritas de maíz, pipocas, rosetas, roscas, tostones, pururú, canchita, canguil, pororó, o cocaleca... Igual, aun recuerdo la escena en que Bahia llora y grita al dar la luz a un nene, porque ve en la televisión que Sarkozy había ganado las elecciones presidenciales.

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