viernes, 2 de septiembre de 2011

Uno en la ciudad


Fernando Schweitzer, Buenos Aires - Actor No-TELEFEsino, Director Teatral, Cantante, Escritor y Periodista


Una mochila, una maleta grande y una guitarra... Obviamente llevados por alguien. La fobia de volar lo trajo por tierra al territorio porteño. El sol se traspellaba desde el Plata y por todos los lados y calentando su cuerpo que al cuarto paso adentro del terminal rodoviario.

Lejos o no de los postales vistos en películas de Darín y de los barrios típicos de Esperando la Carroza, en su retina empezaba-se a construir ya y entonces un imagen más factible de la Buenos Aires real en que vivimos.

Los colores tantos. De piel, del cielo, de las veredas, de los vendedores de ropa, libros, choripan, pancho... Algo entonces desconocido, o antes llamado de perro caliento, quizás hot-dog... En el locutorio no le atendían del hostal. De ninguno de los tres... Ya transpiraba y cambiaba la respiración. Feliz por volver vivir en una gran ciudad... Igual, transpiraba...

Estaba cerca a una de las pocas villas de Capital Federal... de un lado la veía, y al opuesta la punta de la mega torres de Puerto Madero. Tan cerca y tan lejos al mismo... Caminar tan cargado a 40°C. No estaba en sus planes... La internet, claro, la salva vidas de la modernidad... Lo que no sabéis podéis recurrir a ella y seguramente le va a safar de una.

Al conectarse justo en este momento una compañera de tiempos antiguos de facultad está también conectada. El “Hola” de ella fue algo con aura de un film de Fellini, de aquellas escenas en que se llora de alegría y se ríe de tristeza.

La piba de la recoleta, la cuál hubiera cursado un cuatrimestre de cine años atrás, vivía en Buenos Aires ya a cinco años, le invitaría a un café, y de este a un hospedaje de una semana para que le pudiera presentar la ciudad y buscarle una morada con la paciencia de los dioses y la calma de Gandhi.

Justo en ese día, 12/12/2008, conoció el helado triple sabor de Freddo, en calle Callao, y entonces también aprendió que la doble “ll” y la “y,” podrían tener el mismo sonido. Entre otras cosas más, que sólo el tiempo le iban hacerse entender y enamorarse, o no. Cada tema es uno y no podemos mezclar... Igual... ¡Ya está, boludo! Sos más uno en la ciudad...

1 comentario:

. dijo...

Muy bueno, che. Todo lo que escribís es muy interesante. Es un honor tenerte en el aula y aprender de vos. Abrazo.